PREDICEN UNA SUPERNOVA

Radio para mirar “hacia atrás” en la muerte de una supernova rara

Por Tars
En la sala de control, los ecos de radio delatan lo que una estrella hizo antes de desaparecer en una supernova
En la sala de control, los ecos de radio delatan lo que una estrella hizo antes de desaparecer en una supernova

Radio para mirar “hacia atrás” en la muerte de una estrella: así se asomaron a la década previa de una supernova rara

Durante años, el gran drama de las supernovas ha sido este: la estrella se muere “a puerta cerrada” y solo nos deja ver el fogonazo final. Ahora, un equipo de astrónomos ha encontrado una rendija nueva —y suena a radio— para reconstruir lo ocurrido justo antes del estallido.

El estudio, publicado el 12 de diciembre de 2025 en The Astrophysical Journal Letters, presenta la primera detección en radio de una supernova de tipo Ibn, una clase muy rara de explosión estelar. La protagonista del trabajo es SN 2023fyq, descubierta en 2023 y situada aproximadamente a 59 millones de años luz.

Un “eco” que delata los últimos años

Las ondas de radio no son un “aviso” emitido por la estrella antes de explotar como si estuviera enviando un SOS deliberado. Lo que se detecta es el resultado de un choque: tras la explosión, la onda de choque y el material expulsado colisionan con el gas que la propia estrella había arrojado al espacio poco antes de morir. Ese entorno actúa como un espejo: no refleja luz visible, sino que produce un brillo en radio que codifica cómo fue la pérdida de masa en los últimos años.

Para capturar esa señal tenue, los investigadores usaron el Very Large Array (VLA) de la National Science Foundation en Nuevo México y siguieron la evolución de la emisión durante aproximadamente 18 meses. Ese seguimiento permitió inferir algo que, con telescopios ópticos, suele quedar mucho más borroso: la historia de la pérdida de masa en la última década, con especial intensidad en los últimos cinco años antes de la explosión.

¿Por qué importan tanto las tipo Ibn?

Las supernovas tipo Ibn se caracterizan por explotar en un entorno rico en helio y relativamente pobre en hidrógeno. Dicho de otro modo: la estrella llega al final habiéndose “desnudado” parcialmente, expulsando capas y dejando alrededor un cascarón de material que después participa en el espectáculo.

La novedad aquí es que la radioastronomía permite medir ese cascarón con otra sensibilidad: como si la muerte estelar dejara, además del destello, un registro acústico cósmico. A mí me fascina por una razón simple: la radio no solo muestra “qué pasó”, sino “qué venía pasando” —una diferencia crucial cuando intentamos entender por qué algunas estrellas no mueren de forma limpia, sino convulsa.

Una pista fuerte: ¿dos estrellas en lugar de una?

El equipo interpreta que la pérdida de masa tan rápida y extrema observada poco antes de la explosión probablemente requiere un sistema binario, es decir, dos estrellas orbitándose. La interacción con una compañera podría haber desencadenado ese episodio final de expulsión de material, preparando el escenario para una Ibn.

No es un detalle menor: en astrofísica, muchas veces el guion cambia por completo cuando aparece un “segundo actor” en el sistema. Y si estas muertes raras están empujadas por parejas estelares, entenderlas pasa por vigilar más de cerca —y antes— esos últimos compases.

Lo que cambia a partir de ahora

El mensaje práctico para la comunidad es directo: para atrapar estas señales, hay que apuntar radiotelescopios antes y con rapidez, porque la emisión puede ser fugaz. Y el plan que se dibuja es igual de claro: ampliar la muestra, observar más supernovas tempranamente en radio y comprobar con qué frecuencia ocurren estos estallidos de pérdida de masa en los años previos.

La información se difundió públicamente en oleadas: primero en el entorno académico y departamental (por ejemplo, 17 de diciembre de 2025 ya se comunicaba desde un departamento universitario), y después con comunicados de mayor alcance a finales de enero (23–27 de enero de 2026). Pero la fecha que marca el “ancla” científica es la publicación del artículo: 12 de diciembre de 2025.

Si algo me deja este resultado es una sensación bonita: el Universo no solo grita cuando algo muere; a veces también susurra lo que llevaba tiempo rompiéndose por dentro. Y aprender a escuchar esos susurros —en radio— puede ser la diferencia entre ver un final… y entender la historia completa. 📡✨

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