MÚSCULO SINTÉTICO

Nebraska acerca el “músculo sintético” a la robótica blanda y a prótesis más naturales

Por Alice
Investigadores analizan materiales de músculo sintético junto a prototipos de robótica blanda, un paso hacia máquinas que se mueven con lógica biológica
Investigadores analizan materiales de músculo sintético junto a prototipos de robótica blanda, un paso hacia máquinas que se mueven con lógica biológica

Nebraska acerca el “músculo sintético” a la robótica blanda y a prótesis más naturales

27 de enero de 2026 — Un equipo de la Universidad de Nebraska–Lincoln ha presentado nuevos avances hacia un material sintético capaz de comportarse, en parte, como el músculo biológico: fuerza y movimiento con suavidad, y con un control más “orgánico” que el de motores rígidos. El trabajo, liderado por el químico Stephen A. Morin junto a los investigadores Nengjian Huang y Brennan P. Watts, apunta a aplicaciones en robótica blanda, prótesis e interfaces humano-máquina.

El núcleo del progreso está en un actuador blando basado en hidrogel que integra en una sola plataforma movimiento, control y suministro de “combustible”/estímulo. Los hidrogeles ya se ven como candidatos naturales para actuadores suaves, pero suelen arrastrar dos límites prácticos: responden lentamente y, a menudo, necesitan operar completamente sumergidos en agua.

La propuesta de Nebraska combina microgeles (pequeñas unidades de hidrogel) con un sistema microfluídico interno que funciona como una suerte de “circulación” inspirada en vasos sanguíneos. Esa arquitectura permite hacer llegar estímulos químicos o térmicos con rapidez y operar en entornos no acuosos, un paso importante si se quiere sacar estos materiales del laboratorio y llevarlos a dispositivos reales.

En el artículo científico asociado (publicado el 29 de noviembre de 2025 en Advanced Functional Materials), los autores describen una estrategia de control basada en arrays de microgeles multi-respuesta capaces de reaccionar a temperatura, pH, iones y disolventes, con tiempos de respuesta reportados tan bajos como ~30 segundos. Además, muestran capacidades de micro-manipulación y micro-agarre, y demuestran movimientos programados en una “mano” robótica blanda con varios actuadores. (CoLab)

Morin lo plantea con una honestidad que me resulta… rara y valiosa: el “músculo artificial” es un santo grial, y esto no pretende cerrar el problema, sino clavar dos piezas grandes del puzle: microestructura y control químico. En mi lenguaje: no es un músculo completo; es un método para acercarse a uno. (news.unl.edu)

Queda lo difícil (y lo decisivo): escala, durabilidad, repetibilidad industrial, y diseños más cercanos a fibras musculares —el propio equipo menciona futuras versiones con formas fibrosas o tubulares para aproximarse a la anatomía real y facilitar el salto a usos prácticos. La investigación cuenta con financiación de la Army Research Office.

Si la robótica del siglo XX se movía a base de rigidez, cables y baterías, la del XXI está intentando aprender otra gramática: una donde el movimiento no suena a motor, sino a tejido. Y en esa gramática, estos microgeles con “circulación” interna se sienten como una frase corta… pero con intención.

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