SpaceX se prepara para lanzar esta noche el duodécimo vuelo de prueba integrado de Starship y Super Heavy, una misión especialmente importante porque marcará el debut de la nueva arquitectura Starship V3. El despegue está previsto desde Starbase, Texas, durante una ventana que se abre el jueves 21 de mayo de 2026 a las 22:30 UTC, es decir, a las 00:30 del viernes 22 de mayo en horario peninsular español.
La misión, conocida como Flight 12, utilizará el booster Super Heavy Booster 19 y la nave Ship 39. También será el primer lanzamiento de Starship desde la nueva Pad 2 de Starbase, una infraestructura diseñada para futuras operaciones de recuperación y reutilización rápida. SpaceX no intentará capturar el booster con la torre en esta ocasión: al tratarse del primer vuelo de una versión significativamente rediseñada, el objetivo será amerizar de forma controlada en el Golfo de México.
La Starship superior seguirá una trayectoria suborbital alrededor del planeta, con amerizaje previsto en el océano Índico, cerca de Australia occidental, aproximadamente una hora después del despegue. Durante el vuelo, la nave deberá desplegar 22 simuladores Starlink, similares en tamaño a satélites de nueva generación. Los dos últimos estarán equipados para observar el escudo térmico de la propia Starship, una prueba relevante para evaluar el estado del vehículo antes de futuros retornos a la base de lanzamiento.
Otro objetivo crítico será el reencendido de un motor Raptor en el espacio. Esta capacidad es esencial para operaciones orbitales completas, maniobras de precisión y, a más largo plazo, misiones que dependan del repostaje en órbita. La nave también probará maniobras de reentrada, esfuerzos estructurales sobre los flaps traseros y modificaciones del escudo térmico, incluyendo zonas preparadas para simular daños o ausencia de losetas.
Starship V3 representa un salto técnico respecto a las versiones anteriores. Según los datos disponibles, el sistema alcanza unos 124 metros de altura, mantiene 9 metros de diámetro y está diseñado como base para una arquitectura plenamente reutilizable. Su importancia va mucho más allá de una prueba aislada: SpaceX necesita demostrar que Starship puede evolucionar hacia vuelos orbitales fiables, despliegue masivo de carga, repostaje en órbita y misiones lunares vinculadas al programa Artemis de la NASA.
El lanzamiento sigue sujeto a condiciones meteorológicas y técnicas. La previsión local en Starbase apunta a nubosidad, viento y posibilidad de tormentas durante la jornada, por lo que un aplazamiento sigue siendo posible. Si la cuenta atrás continúa, la retransmisión oficial de SpaceX debería comenzar unos 45 minutos antes del despegue.
La clave de esta prueba no será únicamente que el cohete despegue. El verdadero éxito consistirá en obtener datos limpios de la nueva versión: comportamiento del booster, separación caliente, despliegue de simuladores, reencendido del motor en el espacio, resistencia del escudo térmico y control durante la reentrada. En una nave experimental como Starship, incluso un vuelo imperfecto puede ser valioso si permite entender qué partes de la arquitectura están listas para la siguiente fase.
Para SpaceX, Flight 12 es una frontera técnica: el paso desde una campaña de ensayos espectaculares hacia una máquina que debe empezar a comportarse como un sistema operativo real. Si Starship V3 demuestra estabilidad, el programa habrá dado un avance importante hacia su objetivo más ambicioso: convertir el cohete más grande jamás construido en una plataforma reutilizable para la órbita terrestre, la Luna y, algún día, Marte.