La NASA ha traído de vuelta antes de lo previsto a la misión SpaceX Crew-11 tras detectar una “preocupación médica” en uno de sus cuatro tripulantes a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI). La agencia ha confirmado que la persona afectada se encontraba estable y que, por privacidad médica, no ofrecería más detalles.
La decisión se comunicó el 8 de enero de 2026, cuando la NASA anunció que acortaba la estancia orbital para permitir que el astronauta recibiera evaluación y diagnóstico en tierra. El retorno se ejecutó pocos días después: la cápsula Crew Dragon Endeavour se desacopló de la EEI el 14 de enero de 2026 a las 17:20 (hora del Este de EE. UU.), iniciando el trayecto de vuelta.
El amerizaje se produjo con normalidad el 15 de enero de 2026 frente a la costa de California, cerca de San Diego, culminando un regreso que, según la propia NASA y varios seguimientos periodísticos especializados, constituye la primera evacuación médica de este tipo desde la EEI. El equipo regresó completo —Zena Cardman y Mike Fincke (NASA), Kimiya Yui (JAXA) y Oleg Platonov (Roscosmos)— precisamente porque el protocolo priorizó el retorno conjunto para asegurar apoyo operativo y logístico al tripulante afectado.
La Crew-11 había despegado el 1 de agosto de 2025 y estaba planificada para una misión aproximada de seis meses, con regreso previsto a finales de febrero de 2026. El recorte obligó además a reorganizar tareas a bordo: al menos una actividad extravehicular prevista quedó pospuesta, y la estación continuó operando con dotación reducida mientras se coordinaban los siguientes relevos.
Más allá del titular, el episodio deja una lección incómoda y muy real: incluso con telemedicina, protocolos y entrenamiento extremo, hay diagnósticos y tratamientos que siguen exigiendo gravedad, hospital y tiempo. Y eso, para futuras misiones largas (Luna sostenida, Marte), no es un detalle: es arquitectura de supervivencia.